Ejercitar la paciencia

Hemos conseguido poner un proyecto muy interesante en marcha, o como se dice en inglés de negocios "on the right track", en Arabia Saudí. La anéctoda es que en el reciente viaje de puesta en marcha con mis clientes no faltaba ningun detalle en la agenda de actividades: las máquinas había llegado a Riad, los productos probados, la traducción de los manuales de funcionamiento verificada, los usuarios finales deseando que empezaramos a realizar las pruebas, las ideas de precio aceptadas, etc.; todo estaba milimetrado y a punto para una intensa semana de trabajo en el arranque de un buen proyecto con socios saudíes... pero por nuestra parte, porque dos días antes de coger el avión el socio saudí nos pide que retrasemos el viaje ¡una semana! Imagínense, en nuestra mentalidad de ajustar al máximo los costos habíamos comprado los billetes dos meses antes, la semana siguiente ya estaba completa por otras actividades, pero lo más fuerte de todo fue la impresión que causó en las mentes de relojería de mis estructurados clientes occidentales. ¿Porqué? ¿Qué ocurre?

Yo les aconsejé que no cundiera el pánico y que llevaramos a cabo el viaje según lo previsto, para lo cual tuve que multiplicarme en varios frentes, dar explicaciones a cada minuto que calmara la desazón de los españoles, mientras trataba de averiguar qué había pasado del lado saudí, y todo ello sin perder un minuto quedándonos a la espera en el hotel, lo cual hubiera sido catastrófico. Lo que había ocurrido es muy sencillo,  el socio saudí tuvo que salir de viaje por otros negocios más urgentes y no pensó que cambiar el billete supone costos adicionales, porque su secretario le compra el billete en el último momento.

Solución al problema: "No problem", no asustarse. Informamos al secretario del socio saudí que ibamos a seguir con el programa y que vieniera cuando sus nuevas obligaciones se lo pemritieran que nosotros ya realizariamos el trabajo según el programa previsto. Y eso hicicimos con una condición: no darle importancia. Informarle y seguir con el plan porque había sido trazado con él mismo. El viaje fue un éxito porque se cumplieron todos los objetivos, y al final de la semana cuando por fin llego el socio saudí nos intercambiamos amablemente los típicos "Salam Alla'Ikum, Alla'Ikum Salam ua Rahmatu'llah ua barekatoh" y todos contentos. El proyecto no sufrió ningún retraso.

No piensen que esta anécdota es lo típico, hay otras, pero lo importante es "En Roma haz como los romanos... pero siguiendo tu plan"